Perú es en general visitable, pero la seguridad varía mucho por ciudad y barrio, con robos oportunistas y estafas frecuentes en zonas turísticas y de transporte. También hay episodios de protestas y bloqueos de carreteras que pueden alterar planes, además de riesgos de altura y accidentes en actividades de montaña.
Solo estimaciones. Los precios varían según la temporada, el barrio y los hábitos de gasto. Comprueba los precios actuales antes de viajar.
Conflicto armado, tensiones militares y disputas territoriales.
Riesgo basado en niveles de amenaza e incidentes recientes.
Homicidio, agresión, robo y ataques armados.
Carterismo, robos de bolso y estafas a turistas.
Solidez y estabilidad del gobierno.
Riesgo de enfermedades, calidad y disponibilidad sanitaria.
Riesgo de terremotos, inundaciones, ciclones y erupciones.
Seguridad vial, transporte y servicios de emergencia.
Acogida para viajeras solas y viajeros LGBTQ+.
Riesgo de intoxicación alimentaria y seguridad del agua del grifo.
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Perú combina ciudades vibrantes, ruinas incas legendarias y paisajes que pasan de picos andinos a selva amazónica en cuestión de horas. Es un destino de sabores intensos (de anticuchos a ceviche), mercados coloridos y rutas míticas como el Camino Inca hacia Machu Picchu.
Reserva con antelación tu entrada y el circuito para recorrer la ciudadela con menos gente y mejor luz. Si sumas Huayna Picchu o Montaña Machu Picchu, cuenta con más exigencia física y cupos limitados.
Explora barrios históricos, templos y mercados, y luego sal a Pisac, Ollantaytambo o Moray para ver terrazas, fortalezas y pueblos andinos. Tómate el primer día con calma para aclimatarte a la altura.
Desde Arequipa, el Colca ofrece caminatas, pueblos tradicionales y la posibilidad de ver cóndores planeando sobre el cañón. La amplitud térmica es fuerte: capas y protector solar son esenciales.
Entre Barranco y Miraflores, combina arte urbano, acantilados del Pacífico y una de las escenas culinarias más creativas de la región. Elige restaurantes con buena rotación y agua embotellada para minimizar malestares.
Navega ríos, busca fauna y duerme en lodges para vivir la selva con guías locales. Vacúnate/consulta profilaxis según tu ruta y usa repelente fuerte por el riesgo de dengue.
Quédate en Miraflores o Barranco y recorre el malecón, parques y miradores al atardecer. Cena temprano en una cebichería reconocida y evita caminar tarde por calles solitarias; usa apps de transporte o taxi de confianza.
Vuela a Cusco y mantén el día ligero: Plaza de Armas, San Blas y algún museo pequeño. Hidrátate, evita alcohol y comidas muy pesadas, y duerme temprano para adaptarte a la altura.
Sal temprano hacia Pisac para ruinas y mercado, y continúa a Ollantaytambo para su fortaleza y calles incas. Guarda lo valioso, negocia precios antes de comprar tours y confirma horarios/boletos con operadores formales.
Viaja a Aguas Calientes y sube en bus o a pie según tu energía, entrando en el horario reservado. Vuelve con margen por posibles demoras (colas, clima, trenes) y lleva impermeable ligero todo el año.
Elige entre una excursión a Humantay o a Vinicunca (muy exigente por altura y clima) o un día tranquilo de compras y cafés en Cusco. Si hay noticias de bloqueos, prioriza actividades cercanas y confirma traslados al aeropuerto con anticipación.
Para familias, Perú funciona muy bien si alternas días de ciudad con naturaleza y cuidas la altura: Cusco y el Altiplano pueden ser duros para niños pequeños. En accesibilidad, Lima tiene opciones razonables en barrios modernos, pero muchas zonas históricas, ruinas y senderos (incluido Machu Picchu) tienen escaleras, superficies irregulares y accesos limitados, por lo que conviene contratar transporte/guías y elegir alojamientos adaptados.