Venecia es en general un destino seguro para viajeros, con un nivel bajo de crimen violento y buena respuesta de emergencia. El principal problema de seguridad son los hurtos y estafas en zonas turísticas muy concurridas, además de riesgos puntuales por mareas altas (acqua alta) y aglomeraciones.
Solo estimaciones. Los precios varían según la temporada, el barrio y los hábitos de gasto. Comprueba los precios actuales antes de viajar.
Conflicto armado, tensiones militares y disputas territoriales.
Riesgo basado en niveles de amenaza e incidentes recientes.
Homicidio, agresión, robo y ataques armados.
Carterismo, robos de bolso y estafas a turistas.
Solidez y estabilidad del gobierno.
Riesgo de enfermedades, calidad y disponibilidad sanitaria.
Riesgo de terremotos, inundaciones, ciclones y erupciones.
Seguridad vial, transporte y servicios de emergencia.
Acogida para viajeras solas y viajeros LGBTQ+.
Riesgo de intoxicación alimentaria y seguridad del agua del grifo.
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España restablece controles fronterizos a viajeros procedentes de Italia
El 8 de agosto de 2026, España inició controles fronterizos en aeropuertos y puertos para viajeros procedentes de Italia, verificando aleatoriamente la documentación del 5% al 10% de los pasajeros, en respuesta a medidas similares impuestas por Italia tras la crisis migratoria en Ceuta.
Italia califica de 'inaceptable' los controles fronterizos de España
El 9 de agosto de 2026, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, calificó de 'inaceptable e incomprensible' la decisión del Gobierno español de establecer controles fronterizos a los viajeros procedentes de Italia, en respuesta a medidas similares adoptadas por Italia tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Italia prorroga controles fronterizos hasta el 15 de agosto
El 10 de agosto de 2026, Italia prorrogó hasta al menos el 15 de agosto los controles extraordinarios en puertos y aeropuertos para los pasajeros procedentes de España, alegando motivos de seguridad relacionados con la llegada masiva de migrantes a Ceuta y el temor a un nuevo intento de entrada masiva.
Updated 20 days ago
Venecia es un espejismo de piedra y agua: palacios que se reflejan en canales, callejones que se pierden en plazas diminutas y una luz que parece pintada. Más allá de San Marco, la ciudad recompensa al viajero paciente con bacari auténticos, talleres artesanos y atardeceres silenciosos en la laguna.
Entra temprano para ver los mosaicos dorados con menos gente y, si está disponible, sube a las terrazas para una vista cercana de las cúpulas. Vigila tus pertenencias en la plaza: es una de las zonas con más carteristas.
Recorre salas cargadas de poder y pintura veneciana, y atraviesa el corredor hacia las antiguas prisiones. Reserva con antelación en temporada alta para evitar colas largas.
Toma la línea 1 al atardecer para ver fachadas góticas y renacentistas desfilar como un teatro. En horas punta, mantén el móvil y la cartera bien guardados por la multitud.
En Murano, visita un taller de vidrio para entender un oficio que define la isla desde siglos. En Burano, pasea por casas de colores y prueba galletas locales, pero comprueba horarios de barcos para no quedarte varado.
Haz “bacaro hopping” por Cannaregio o Dorsoduro, picando cicchetti con un spritz como un veneciano más. Pide precios antes de ordenar en zonas muy turísticas para evitar sorpresas.
Llega, orienta tu mapa mental con un paseo desde Rialto hasta San Marco por callejones secundarios, evitando las rutas más saturadas. Termina con un vaporetto por el Gran Canal al atardecer y una cena sencilla en Cannaregio.
Dedica la mañana a la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal con entradas reservadas para ahorrar tiempo. Por la tarde, cruza hacia Castello para caminar más tranquilo y cerrar el día con cicchetti en un bacaro local.
Explora Dorsoduro: Gallerie dell’Accademia y un paseo por la Zattere con vistas abiertas a la Giudecca. Si te apetece, añade la Colección Peggy Guggenheim y un aperitivo al borde del canal.
Sal temprano hacia Murano para ver demostraciones de vidrio y luego continúa a Burano para fotografiar sus calles de colores. Regresa antes del anochecer para evitar prisas con los horarios del vaporetto y cena en el barrio donde te alojas.
Pasea sin objetivo por Cannaregio temprano, visita el Gueto y busca un café fuera de las zonas más caras. Deja tiempo extra para llegar a la estación o al aeropuerto: los traslados por agua y a pie siempre toman más de lo previsto.
Para familias, es un destino muy disfrutable por sus barcos, plazas y ritmo sin coches, pero hay muchos puentes con escalones y superficies irregulares que cansan a niños pequeños. La accesibilidad para movilidad reducida es variable: existen rutas y vaporetto accesibles, pero conviene elegir alojamiento bien conectado, confirmar ascensores y planificar trayectos para evitar puentes difíciles.